Estuvo más de dos años
ENVIADA A HAITÍ COMPARTE EXPERIENCIA CON DIRECTOR EJECUTIVOCuatro ciclones y un terremoto no fueron capaces de detener la labor de Ángela Fernández, educadora de Integra que estuvo más de dos años en Haití desarrollando un proyecto de educación preescolar gratuita, pionero en la nación centroamericana.
26 meses estuvo en Haití y no sólo instaló -junto a profesionales de la Junji- dos centros de educación preescolar, instancias públicas pioneras en el sistema educativo haitiano, donde casi el 90% de la oferta es privada. Ángela Fernández, educadora del equipo de supervisoras técnicas de la Región del Biobío, narra emocionada su experiencia en un país azotado por la pobreza y castigado por la naturaleza, tras reunirse con el Director Ejecutivo de Integra, Sergio Domínguez, quien la felicitó por su desempeño profesional en el extranjero.
Llegó en marzo de 2008 junto a profesionales de Junji a instalar el primer centro preescolar piloto en Aquin, al sur de Haití, y coordinar el proyecto que incluye un segundo centro de atención preescolar. Además de la educación de calidad, los 80 niños de entre 2 y 5 años de Aquin, también reciben alimentación, gracias a las gestiones del Gobierno de Chile ante el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA).
“La idea era fortalecer las instancias estatales para construir políticas de educación de calidad”, explica Ángela, quien vio cómo un anfiteatro abandonado se transformó en el “Centre de la Petite Enfance”, donde las familias han tenido un rol fundamental. Es un proyecto de cooperación internacional participativo, cuyo modelo de atención considera una estrecha vinculación entre el Centro y las familias de los niños, a través de la capacitación de sus madres y de los líderes de la comunidad para la atención en aula.
“Esta experiencia me permitió abrir y complementar paradigmas”, dice Ángela, explicando la gran posibilidad que tuvo de efectuar una intervención educativa en un país como Haití. “Vi diariamente el desarrollo de los niños; pude verlos mucho más autónomos, sugerentes y cuestionadores que cuando recién habían llegado”, añade. Ahora su trabajo consistirá en sistematizar la experiencia para generar un modelo de intervención en educación preescolar de calidad potencialmente aplicable, nacional e internacionalmente, en zonas de alta vulnerabilidad social y económica.
El segundo centro de educación preescolar del proyecto Chile-Haití estará ubicado en la localidad de Vieux Bourg, a cinco minutos de Aquin y atenderá en las mismas condiciones a 100 niños haitianos. Se inaugura a fines de este mes, pues debió retrasarse a raíz del terremoto.
Además del mortífero terremoto de enero en Haití, Ángela también vivió 4 ciclones en la zona. “Como vengo de un país sísmico, ejecutamos un trabajo de información a la comunidad. Ahora, con los ciclones los chilenos éramos los únicos asustados. Cuando fue el terremoto, devolvimos la mano y transmitimos tranquilidad”, cuenta.
En Haití, las dos lenguas oficiales son el francés y el kreyol. Éste último aprendió Ángela y pudo rápidamente no sólo conversar o adquirir productos en kreyol: “Terminé evaluando niños en kreyol”.
|  |  La educadora Ángela Fernández se reunió con el Director Ejecutivo de Integra, Sergio Domínguez, a quien le entregó las claves de su trabajo desarrollado en Haití. |
|
80 niños y niñas tiene el Centro de la Pequeña Infancia que Ángela Fernández coordinó como parte del proyecto Chile-Haití.
|
|
"Pude ver cómo un anfiteatro abandonado se transformó en un jardín infantil", cuenta.
|
|