Actuar en la niñez, la clave para prevenir la obesidad

La obesidad es un problema de salud pública que ha ido en aumento en Chile en las últimas décadas, y la niñez no está exenta de esta inquietante tendencia. Los antecedentes entregados por el Mapa Nutricional de Junaeb 2023 muestran una disminución en los niveles parvulario y escolar en los índices de obesidad. Sin embargo, los números crecen sosteniblemente a medida que aumenta la edad del niño o niña, prekínder presenta un 20,3%, kínder tiene una incidencia de 22,7% y 5° básico alcanza al 30,7% de incidencia. Una realidad que debe alarmarnos porque representa un riesgo para su salud actual y futura.

Hoy, la obesidad infantil es considerada por algunos como una enfermedad y por otros sólo como un factor de riesgo, pero indiscutiblemente es un determinante de diversas enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y trastornos óseos, además, impacta en la salud mental y emocional de niñas y niños. La discriminación, baja autoestima y problemas de imagen corporal son, lamentablemente, una consecuencia asociada a la malnutrición por exceso.

Al respecto, el médico Fernando Vio del Río, en su libro “Obesidad infantil. Una pandemia invisible”, entrega un mal pronóstico, afirmando que las niñas y niños de hoy serán la primera generación con una esperanza de vida menor a la anterior. El alto consumo de bebidas azucaradas y el nivel de sedentarismo dado por el uso de excesivo de las pantallas, niñas y niños sentados frente a un televisor, utilizando una consola o conectados a un smartphone, explican parte de lo que estamos viviendo.

El Mapa Nutricional de Junaeb, también, muestra que los estudiantes que pertenecen al tramo 0% al 40% del Registro Social de Hogares, son más vulnerables a la malnutrición por exceso (51,6%), que los del tramo 81% al 100% del RSH, que llega al 48,1%.

Por esto, promover una alimentación sensible que reconoce las señales de apetito y saciedad de niños y niñas, además de incluir conductas saludables como tomar agua, comer frutas y verduras de diferentes colores diariamente y reducir los alimentos procesados, junto con fomentar el movimiento al aire libre y dentro del hogar son alternativas que, en familia, deben ponerse en práctica, tal como se hace en las salas cuna y jardines infantiles de Fundación Integra.

En nuestros establecimientos, la alimentación que reciben niñas y niños, cumple con la guía de alimentación del Ministerio de Salud, las recomendaciones internacionales y la Ley 20.606 sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad.

El aporte nutricional que reciben niños y niñas es entre un 60% y 75% del requerimiento calórico diario, y el 100% de las proteínas que necesitan lactantes y párvulos para crecer adecuadamente. Información que es entregada a las familias por los equipos educativos, para que la alimentación en el hogar se complemente con la que se entrega en las salas cuna y jardines infantiles.

En consecuencia, una estrategia integral de prevención de la obesidad que incluya mantener una vida activa, promover una alimentación saludable desde la gestación, que considere a toda la familia y/o cuidadores, es clave para que las nuevas generaciones de chilenas y chilenos tengan salud y una mejor calidad de vida.

María José Stecher Miranda

Nutricionista del Departamento Nutrición y Salud de Fundación Integra.

Presidenta de Fundación Integra lanza décimo libro de la serie “Historia de la educación infantil”

Con un conversatorio, a cargo de la subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos, la vicepresidenta ejecutiva (s) de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), Denise Arriagada y la vicepresidenta regional de la Organización Mundial para la Educación Preescolar para América Latina(Omep), Desirée López de Maturana, se presentó el décimo libro de la serie “Historia de la educación infantil”, que se titula “Los complejos tiempos de la Junta Nacional de Jardines Infantiles. Desde su creación hasta su refundación en la vuelta a la democracia (1970-1990)”, de María Victoria Peralta, presidenta de Fundación Integra.

Durante la actividad, que se llevó a cabo en el auditorio de la Universidad Central, María Victoria Peralta, Premio Nacional de Ciencias de la Educación y directora del Instituto Internacional de Educación Infantil de la Universidad Central, recordó los avances alcanzados en educación parvularia en las últimas décadas y el rol de Junji en estos logros

La subsecretaria de Educación Parvularia destacó la importancia de la historia y el contexto en la evolución de Junji y la construcción social de la niñez. Resaltó la rigurosidad en la documentación característica del trabajo de la Doctora Peralta, que permitió desarrollar un relato significativo de la historia reciente de la educación parvularia.

Durante la presentación del texto, Peralta enfatizó en la necesidad de conocer lo que ya se ha hecho, subrayando que “hay que leer historia, porque cada uno debe hacer historia en lo posible”. Destacó la importancia de mirar hacia el futuro con perspectiva histórica para evitar repetir errores y seguir poniendo los cimientos, “la historia establece una línea de base para poder seguir construyendo y no volver a repetir. Se aprende de lo que se ha hecho” señaló.

Además, reiteró que el libro muestra parte de lo ocurrido en la educación parvularia, y que es importante conocer el contexto de “un nivel educativo forma identidad y forma compromiso. Yo me tengo que sentir heredera de un legado maravilloso, de unas mujeres y algunos varones que hicieron cosas increíbles para que salieron las cosas adelante”, finalizó.

Cabe destacar, que en la actividad estuvieron presentes el director ejecutivo de Fundación Integra, Carlos González Rivas, y el rector de la Universidad Central, Santiago González, entre otras autoridades de la institución y del ámbito educativo.

Presentando su Carta de Navegación Fundación Integra inicia la Planificación Estratégica 2024

En un evento marcado por la emotividad y conexión con nuestro rol de agentes de cambio social, comprometidos con la niñez, se lanzó la Carta de Navegación 2024-2026, que da inicio a la Planificación Estratégica Institucional 2024 de Fundación Integra.

Participaron en el evento trabajadores de casa central y directoras de jardines infantiles; y asistieron autoridades como la vicepresidenta de Junji, Daniela Triviño, el Director Regional de la Superintendencia de Educación, Álvaro Farfán, jefes de división de la Subsecretaría de Educación Parvularia y consejeros de Fundación Integra.

Durante la actividad, nuestro Director Ejecutivo, Carlos González Rivas, presentó la nueva Carta de Navegación que nos muestra una hoja de ruta clara y precisa para lograr nuestro propósito compartido, y que considera a niñas y niños como sujetos de derechos situándolos en el centro de la gestión institucional.

A través de la redefinición de los ejes y objetivos estratégicos, la actualización de la Carta de Navegación busca desarrollar un ejercicio de priorización de la gestión institucional: “Estas declaraciones estratégicas contribuyen a focalizar nuestros esfuerzos institucionales para el logro de metas a mediano y largo plazo, tomando decisiones valientes en coherencia con las políticas públicas del nivel de educación parvularia y aquellas que promueven los derechos de la niñez, asegurando así la sostenibilidad de Fundación Integra”, explicó nuestro director.

El evento finalizó con una importante invitación: “Como elemento simbólico de lo que significa para todas y todos emprender rumbo hacia la educación de calidad que merecen las niñas y niños, los quiero invitar a subirse a bordo, a navegar juntos con la guía de esta Carta de Navegación 2024 – 2026, con amor y compromiso por la niñez”.

Revisa aquí la Carta de Navegación 2024-2026 de Fundación Integra:

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Año parvulario: recomendaciones para que niñas y niños puedan familiarizarse con el jardín infantil

El ingreso a la sala cuna o jardín infantil es uno de los hitos importantes que niñas y niños viven en sus primeros años de vida. El conocer y explorar un espacio distinto al conocido también es un desafío para las familias y los equipos educativos, los cuales deben generar instancias para facilitar este proceso, respetando los intereses, tiempos y características de cada niña y niño.

Carlos González Rivas, director ejecutivo de Fundación Integra, indicó que “el jardín infantil es un espacio de contención, seguro y amoroso que permite reforzar el vínculo de niñas y niños con sus aprendizajes, familia y entorno. Acá, por medio del juego, descubren, experimentan y desarrollan habilidades para la vida, por lo que invitamos a que las familias se acerquen al jardín infantil, lo recorran y expresen sus consultas para un proceso de familiarización exitoso”.

Niñas y niños podrían reaccionar de diversas maneras en el ingreso al jardín infantil, lo que dependerá, por ejemplo, de la fase del desarrollo en que se encuentren y de sus singularidades. Si están en sala cuna, tal vez podrían inquietarse o llorar al alejarse de su madre, padre o persona a cargo de su cuidado. También es posible que estén más irritables o se les dificulte conciliar el sueño.

Asimismo, párvulos de mayor edad podrían llorar, expresar timidez, hacer una “pataleta” o entrar al jardín infantil sin despedirse, explorando los materiales y juguetes del entorno.

Al respecto, Alicia Varela Hidalgo, directora de Promoción y Protección de la Infancia de Fundación Integra y Fonoinfancia, recordó que “algunas niñas y niños podrían vivenciar, al principio, el estar en el jardín infantil como una suerte de abandono, ya que aún les es complejo comprender ciertas nociones de espacio y tiempo. Por ello, las madres, los padres o las cuidadoras deben entregar seguridad y confianza, nunca mentir o hacer promesas que no podrán cumplir. Al despedirse, decir adiós con naturalidad y comunicar quién les va a ir a buscar y la hora en que esto sucederá (‘por la tarde te va a venir a buscar equis persona’)”.

UNA EXPERIENCIA POSITIVA

Si bien el ingreso al contexto educativo es un hito que aporta al desarrollo socio-emocional de niñas y niños, las familias podrían sentir cierto grado de culpa por dejarles en la sala cuna o jardín infantil, además de preocupación por sus emociones, reacciones y cuidados, siendo clave transmitirles mensajes claros que brinden seguridad y confianza.

Además, la comunicación entre el equipo educativo y las familias es clave para favorecer la familiarización: se espera que los primeros promuevan el diálogo y entreguen información clara que aporte a la tranquilidad.

También, es importante considerar los siguientes aspectos:

■  Estar disponibles e interesadas/os en lo que niñas y niños necesitan, sienten y expresan, transmitiéndoles que pueden preguntar sobre aquello que les inquieta.

■  Es necesario responder de forma clara, concreta y sensible las dudas planteadas por niñas y niños, considerando su sentir, edad o su etapa del desarrollo.

■  Es vital atender las distintas manifestaciones de niñas y niños y ofrecer espacios de contención emocional, donde se les ayude a transitar de una emoción desagradable hacia las que les generen bienestar.

■  Al hablar con niñas y niños sobre el jardín infantil se deben atender sus emociones, necesidades, inquietudes y emociones, por sobre las que tengan las y los adultos.

■  Al retirarse del jardín infantil, hay que despedirse con naturalidad y resaltar el hecho que se regresará a buscar a la niña o niño.

■  Si se necesita apoyo en este proceso, las familias pueden comunicarse de manera gratuita con las psicólogas y psicólogos de Fonoinfancia, de Fundación Integra, al teléfono 800200 818 o por el chat disponible en el sitio web www.fonoinfancia.cl.

Subsecretaría de Educación Parvularia y UC firman convenio para fortalecer el primer nivel educativo

En un esfuerzo conjunto por fortalecer la educación inicial, la Subsecretaría de Educación Parvularia, la Universidad Católica y la Fundación Educacional Choshuenco firmaron un importante convenio de colaboración en el marco de la iniciativa Educación Inicial 2030. Este hito llega a consolidar un importante espacio de diálogo entre la academia, el sector público y la sociedad civil, buscando fomentar la toma de decisiones basadas en evidencia y articuladas con los actores relevantes del primer nivel educativo.

La iniciativa Educación Inicial 2030, coordinada por la Universidad Católica y la Fundación Educacional Choshuenco, reúne a más de 40 organizaciones de la sociedad civil que comparten el compromiso de poner en valor la educación parvularia. Desde sus inicios, la iniciativa ha generado un trabajo colaborativo, a través de jornadas de planificación estratégica y otras actividades.

La firma del convenio, que se realizó en el Ministerio de Educación, contó con la presencia del ministro de Educación, Nicolás Cataldo; la Subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos; el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez; y la directora de la Fundación Educacional Choshuenco, Beatriz von Appen; además de autoridades de JUNJIFundación Integra, y representantes de distintas organizaciones que son parte de la iniciativa Educación Inicial 2030.

El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, destacó que este acuerdo se inserta en el desafío nacional de la reactivación educativa, subrayando la importancia de comprender la trayectoria educativa desde la sala cuna hasta la educación superior. Además, enfatizó en la importancia de la educación inicial y en el rol clave de la sociedad civil y la academia para contribuir a su fortalecimiento.

La subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos, señaló que este convenio “viene a formalizar los hitos que hemos venido desarrollando en el marco de mejorar la calidad de la educación parvularia en todos sus aspectos, entendiendo la complejidad que tiene educar a niñas y niños y, sobre todo, pensar con la sociedad civil y la academia en el marco de Educación Inicial 2030, cuáles son los desafíos de la educación parvularia. Este convenio nos permitirá sistematizar y orientar este propósito común con mucha más fuerza”.

El convenio permitirá una acción coordinada entre la Subsecretaría y las distintas universidades, centros de estudio y organizaciones vinculadas a la Educación Inicial que son parte de la iniciativa, aportando con evidencia que pueda contribuir al desarrollo de distintas políticas públicas.

En ese sentido, Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica, enfatizó que “es muy importante poder trabajar junto al Ministerio de Educación, a través de la Subsecretaría de Educación Parvularia, para generar esta alianza entre el Estado, la academia, la sociedad civil y sectores productivos, en beneficio y en colaboración para tener en el centro a las niñas y niños de Chile desde su primera infancia”.

Beatriz von Appen, directora de Fundación Choshuenco, señaló que se trata de una articulación fundamental y que se espera que impacte tanto en los aprendizajes de niños y niñas, pero también a través del trabajo con las familias y cuidadores. “Unir a todas las instituciones de la iniciativa y centros de educación superior permitirá entregar educación inicial de calidad para formar niños y niñas con virtudes y que tengan la base para ser grandes estudiantes, grandes profesionales y que puedan aportar a un Chile mejor”.

El convenio de colaboración considera una serie de acciones, como mesas de incidencia de carácter político y otras de carácter técnico; la participación de JUNJI e Integra como sostenedores de la red pública; seminarios; jornadas de trabajo; entre otras. Cada uno de estos esfuerzos tiene como norte avanzar hacia esa educación parvularia que todas las niñas y niños de Chile se merecen.

El ocio como un recurso para las niñeces

Desde que las actividades en el jardín infantil o el colegio se detienen por el periodo de vacaciones de verano, es esperable que madres, padres y cuidadores se sientan obligados a contar con una diversidad de actividades para realizar con niñas y niños durante este tiempo, sumando un estresor más a lo que implica el cese de la rutina pedagógica y la readaptación a la permanencia cotidiana de niños y niñas en casa.

Esto ocurre además en un contexto cultural que nos lleva a comportarnos como si todo momento que se tenga disponible, deba ser ocupado en algo productivo que genere cosas y que rente. Esto convierte tácitamente al tiempo libre y ocioso en un estado no deseado que debe ser rápidamente reemplazado por alguna actividad.

Es posible que este “deber ser” en el que nos movemos diariamente adultas y adultos, sea replicado con facilidad con niñas y niños pensando que es lo correcto y mejor para ellas/os. En este sentido, se hace fundamental reflexionar en torno a lo que es e implica el ocio para niñas y niños.

El ocio puede entenderse como un tiempo en que se detienen las tareas cotidianas –que nos conectan con aspectos más rutinarios–, para abrir paso a otras actividades distintas donde podemos interactuar con los niños y las niñas. A su vez, conlleva, desde la perspectiva del desarrollo emocional y cognitivo de niñas y niños, la posibilidad de estimular una serie de ámbitos que son significativos, como podrían ser el desarrollo del lenguaje y del pensamiento; la motricidad; el desarrollo de habilidades sociales.

Asimismo, el tiempo libre tiene un rol fundamental al favorecer el juego libre, la exploración del entorno, reconocimiento de sus propios intereses, la curiosidad e imaginación, el autoconocimiento y la creatividad; todos elementos sustantivos en el desarrollo y bienestar integral de niñas y niños.

Esta mirada se constituye entonces en una invitación a las madres, padres y cuidadores, a resignificar los momentos de ocio como espacios en los que podemos acompañar amorosamente a niñas y niños en su desarrollo fortaleciendo la relación y el vínculo que tenemos con ellas y ellos, y dejar atrás esta comprensión del ocio como una experiencia en la que se pierde el tiempo, en la que nada bueno ocurre y que, por lo tanto, debe ser reemplazado por la planificación de actividades “productivas”.

Conectar con el potencial que tienen los tiempos de ocio, entender el tiempo libre como un recurso y visualizar su impacto positivo en el desarrollo de niñas y niños, además favorece atender a la idea de que ellas y ellos pueden tomar una posición activa, en tanto sujetos de derechos y protagonistas de su desarrollo, en lo que deseen hacer/jugar/investigar; que pueden decidir cómo ocupar su tiempo y con qué actividad, dejando a adultas y adultos en un lugar de acompañantes y facilitadores de la concreción de sus intereses, siempre teniendo en cuenta lo que necesitan en esta compañía, según el momento del desarrollo en que se encuentren.

Como cada niña y niño es un sujeto único y particular, también lo son las adultas y adultos que acompañan su crianza y que se ven enfrentadas/os a estos momentos de ocio, por lo que, si necesitas ser acompañada/o en este proceso, puedes contactar a Fonoinfancia, programa de atención psicológica no presencial de apoyo a la crianza, gratuito y de cobertura nacional. Un equipo de psicólogas/os expertas/os en temas de niñez y familias, podrá atenderte de lunes a viernes, desde las 08:30 horas, por teléfono, llamando al 800 200 818, o por chat desde www.fonoinfancia.cl.

Por Rodrigo Cordero González, psicólogo, profesional supervisor del Departamento de Promoción y Fonoinfancia, de la Dirección Nacional de Promoción y Protección de la Infancia de Fundación Integra.

Director Ejecutivo de Fundación Integra: Carlos González Rivas

El viernes 17 de noviembre de 2023, la presidenta de Fundación Integra, María Victoria Peralta Espinosa, propuso al Consejo Nacional el nombre del señor Carlos González Rivas como Director Ejecutivo de la institución, nombramiento que fue ratificado por los consejeros y consejeras de forma unánime. Esta decisión cuenta con el respaldo del Ministro de Educación y de la Subsecretaria de Educación Parvularia.

Carlos González Rivas, oriundo de la región del Biobío, es de formación profesional Ingeniero Civil Industrial con mención Gestión en la Universidad del Bio-Bío y especialización en Gobierno y Gestión Pública de la Universidad Alberto Hurtado.

“Asumo este importante desafío de liderar Fundación Integra con una alta responsabilidad, ética y convicción, situando a las niñas y niños en el centro de la gestión institucional, reconociéndolos como sujetos de derechos y ciudadanos activos de la sociedad…”, afirmó el Director Ejecutivo.

Con una trayectoria profesional de casi 9 años en importantes cargos estratégicos de Fundación Integra, el Director Ejecutivo inicia su desarrollo de carrera en la Dirección Nacional de Personas cumpliendo un rol de asesor y coordinación de proyectos transversales de la dirección, y luego, a través de una promoción, asume como asesor de desarrollo estratégico de la Dirección Ejecutiva por más de 4 años, destacando entre sus principales logros la coordinación del desarrollo de prácticas de liderazgo y convivencia bientratante para la calidad educativa a nivel institucional, la articulación del proceso de formación continua AprendeS y la implementación de una asesoría integral a la gestión de direcciones nacionales y regionales, entre otros.

Posteriormente, en el mes de julio de 2020, fue promovido como Director Nacional de Promoción y Protección de la Infancia, con un foco principal en el fortalecimiento del enfoque derecho, el bienestar y la protección integral de la niñez, el vínculo con las familias y el trabajo colaborativo entre los equipos regionales y centrales.

El Director Ejecutivo asume este nuevo desafío con la convicción de que Fundación Integra es un referente en educación parvularia de calidad, garante de derechos y que trasciende en la vida de las niñas y niños; con el compromiso, profesionalismo y dedicación de los equipos de trabajo y la colaboración de las familias.

“Asumo este importante desafío de liderar Fundación Integra con una alta responsabilidad, ética y convicción, situando a las niñas y niños en el centro de la gestión institucional, reconociéndolos como sujetos de derechos y ciudadanos activos de la sociedad. Mi compromiso estará puesto en el fortalecimiento de la institución como un referente en educación parvularia en el país, garantizando su sostenibilidad, con la colaboración de los equipos de trabajo y las familias”, destacó el director.

Modalidades no convencionales: el desafío de entregar a la niñez los saberes del jardín infantil cuando no hay uno

Ante más de 150 trabajadoras y trabajadores de educación inicial, provenientes de todas las regiones del país, el pasado 06 de septiembre la educadora de párvulos Francisca Toledo realizó una exposición rodeada de pinturas de Vincent Van Gogh y usando una vestimenta inspirada en la obra del maestro neerlandés, con la que recorre la Isla de Chiloé interactuando con niñas, niños y sus familias. En esa oportunidad, la también educadora de párvulos Pamela Rebolledo mostró su labor pedagógica en el Hospital Herminda Martín de Chillán, capital de Ñuble.

Ambas profesionales de Fundación Integra, además de presentar dos de las 17 experiencias que dieron vida al seminario Comparte Educación 2023, tienen en común una característica muy especial: su trabajo se desarrolla de forma no tradicional. Mientras una, semanalmente, cambia el clásico jardín infantil por un vehículo cargado de material educativo, la otra se adapta diariamente a la realidad médica de las y los párvulos.

Tanto el Jardín Sobre Ruedas (JSR) y Mi Jardín al Hospital (MJAH), respectivamente, son algunas de las Modalidades no Convencionales de Fundación Integra, cuyo propósito es ampliar y diversificar la oferta educativa a niñas y niños que, por diversos motivos, no pueden acceder a un jardín infantil, respondiendo a los contextos sociales y geográficos existentes en el territorio con un programa que considera a las familias y un aprendizaje en ambientes lúdicos, afectuosos y seguros.

DIFERENTES CAMINOS PARA EDUCAR

La evolución de la civilización humana va de la mano con la búsqueda de formas para transmitir el conocimiento y educar a las nuevas generaciones. Con el correr de los años, esto generó el surgimiento de diversos formatos, sistemas y teorías –unas con mayor documentación y otras con escaso material de referencia–, que trataron de responder en su minuto a este desafío.

En el caso de la educación parvularia, tanto a nivel nacional e internacional, se pueden encontrar precedentes de los modelos de educación formal, como también de la llamada no formal las que, sin importar su origen, buscan el mismo objetivo: entregar educación. Ya sea en la antigua Grecia o la corriente occidental del siglo XVII, el camino ha sido diverso, aunque no exento de dudas.

En el número nueve de los “Cuadernos de Educación Inicial” (Ediciones Junji, 2018), María Victoria Peralta, presidenta de Fundación Integra y Premio Nacional de Educación 2019, consigna que a fines del siglo XIX se retomó el debate teórico sobre cómo definir y diferenciar a la educación formal de la informal, el que se profundizó durante el siglo XX. De hecho, en 1967, Philip H. Coombs, por entonces director del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco, marcó un hito al compartir durante la Conferencia Internacional de Crisis Mundial en Educación un texto que ya hacía referencia a la “educación no formal”.

En años posteriores, y en colaboración con otros expertos, Coombs definió con mayor precisión la educación formal, como un “sistema educativo altamente institucionalizado, cronológicamente graduado y jerárquicamente estructurado que se extiende desde los primeros años de la escuela primaria hasta los últimos años de la Universidad”, y no formal, señalando que se refiere a “toda actividad organizada, sistemática, educativa, realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizajes a subgrupos particulares de la población, tanto adultos como niños”.

Ya en la década de los 80, también logró categorizar el “proceso a lo largo de la vida, en el cual cada persona adquiere y acumula conocimientos, habilidades, actitudes y percepciones de las experiencias cotidianas y de la exposición al entorno –en el hogar, en el trabajo, en el juego– de los ejemplos y actitudes en la familia y de los amigos, de los viajes, leyendo diarios y libros, o escuchando radio y viendo películas o TV”, denominándolo educación informal.

El desarrollo de estos conceptos tiene un impacto que se extiende incluso a nuestros tiempos. Por ejemplo –y citando un caso local–, la Ley General de Educación de Chile (2009), consigna algunos de estos elementos, ya que hace referencia a la existencia de una enseñanza formal, no formal e informal.

VINCULÁNDOSE CON LAS COMUNIDADES

Durante sus 33 años de existencia, el desafío permanente de Fundación Integra ha sido entregar a lo largo del país educación parvularia de calidad y gratuita, relevando el protagonismo de niñas y niños en sus procesos de aprendizaje, considerándolos siempre como sujetos de derechos. Para cumplir con esto, en especial cuando por factores demográficos, densidad poblacional o geográficos no se cuenta con infraestructura permanente, se han generado diversas iniciativas innovadoras.

Por 25 años, los móviles del Jardín Sobre Ruedas de Integra han recorrido distintas localidades para acercar la educación parvularia a más niños y niñas. Desde hace 29 años, las Veranadas Pehuenche en La Araucanía se adaptan a las necesidades de niños, niñas y sus familias, para dar continuidad al proceso educativo con pertinencia cultural, aunque ya en décadas pasadas existían en el país programas que respondían a necesidades especiales de las comunidades.

Ya sean las aulas hospitalarias para niños escolares en Concepción (en los años 60), los jardines comunitarios –en zonas como Lo Hermida– (1970), el programa Padres e Hijos (1973), los Centros Comunitarios de Atención Preescolar (1980), la Educación Preescolar de Comunidad (1982) o los Jardines Estacionales Junji (1991), entre otros, los programas de educación parvularia no formal comparten el responder a necesidades educativas específicas de niños y niñas de manera flexible, apuntando a grupos específicos con un rol preponderante de las familias.

Francisca Toledo resalta –desde Chiloé– que el Jardín Sobre Ruedas le permitió descubrir que “sí se puede hacer educación de una forma distinta a lo tradicional y que funciona, que trasciende y deja huellas, tanto para niños y niñas como también para las familias. El equipo llega a ser un modelo y, de esa manera, también se fortalecen las competencias parentales para una crianza afectiva y respetuosa que todo niño y niña debe experimentar, generando espacios de cariño y amor”.

Una opinión similar tiene Pamela Rebolledo, quien es parte de la Modalidad no Convencional Mi Jardín al Hospital en la Región de Ñuble. Según su experiencia, con las y los párvulos que tienen un mayor tiempo de hospitalización, “los vínculos que se establecen son aún más significativos, nos convertimos en parte de su familia, los acompañamos en todo su proceso de hospitalización dando soporte en situaciones difíciles a niños, niñas, sus familias y también celebrando los logros tanto en los aprendizajes como en aquellos aspectos relacionados con su salud”.

En la Región Metropolitana, aún es posible apreciar el impacto que tiene en las comunidades la implementación de este tipo de iniciativas. A pesar de la oferta de educación formal que tiene la capital, hay zonas donde aún se requiere llevar al territorio la enseñanza parvularia. Uno de los encargados de esto es Alexis Catribil, técnico profesional en párvulos de Fundación Integra y parte del equipo del Jardín Infantil Sobre Ruedas de la zona Norponiente.

“Las diferencias de esta modalidad itinerante con el jardín infantil tradicional son varias. Funciona una vez a la semana en espacios que otorga la comunidad, los adultos significativos están en la sala, son parte del proceso educativo, son el modelo para los niños y niñas, además tienen que llevar estos aprendizajes al hogar. El equipo pedagógico, si bien está a cargo del jardín, también tiene otras funciones como conducir, transformar los espacios de acuerdo a los períodos, para la entrega de aprendizajes significativos”, señaló el profesional.

El desafío es permanente y va más allá del hecho de recibir diariamente a niños y niñas –tarea en sí misma ya compleja– en un recinto acondicionado para la experimentación y el juego. Hay ocasiones donde, tanto por factores demográficos o geográficos, es necesario responder de forma innovadora a la necesidad de entregar educación parvularia fuera de las paredes tradicionales, para lo cual la creatividad, vocación, recursos pedagógicos y materiales deben conjugarse para que niños y niñas reciban los saberes del jardín infantil donde, literalmente, no hay uno.

50 años del golpe: memoria, democracia y futuro en la educación parvularia

En el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile, el Museo Histórico Nacional inauguró una exposición que reúne objetos patrimoniales, recuerdos, imágenes, sonidos, datos y documentos que brindan a los visitantes la oportunidad de adentrarse en la historia y convertirse en narradores de los hechos. Con un enfoque particular en la juventud, la exposición busca establecer que no es necesario haber sido testigo directo de los eventos para tener una perspectiva informada y una opinión sólida sobre lo sucedido.

La muestra surgió gracias a la colaboración de más de 40 instituciones y 100 entrevistas, entre las que se encuentra el aporte de María Victoria Peralta, presidenta de Fundación Integra, quien decidió donar y contar la historia tras el uniforme de educadora de párvulos que utilizó el día del golpe de estado.

“Ese uniforme me cuidó y me ayudó a cruzar la ciudad que estaba en una situación bastante caótica. Llegamos a mi casa y la niña se sintió muy a gusto con mi madre. Desde ese día la cuidamos y amamos por casi una semana”, María Victoria Peralta.

La historia se remonta a la mañana del 11 se septiembre de 1973, cuando la presidente de Integra y premio Nacional de Educación, María Victoria Peralta, era educadora de párvulos en el jardín infantil Montahue de Providencia. Era un día como cualquier otro, donde ella y sus compañeras, todas mujeres de alrededor de veinte años, tenían preparadas distintas actividades para jugar y aprender junto a los niños y niñas usuarios del establecimiento.

Con el paso de las horas y tras conocer detalles del golpe de Estado, la mayoría de los apoderados decidió a retirar antes a sus hijos e hijas y las educadoras comenzaron a regresar a sus hogares. Todos los niños/as pudieron regresar con sus familias, menos una.

Se trataba de una pequeña de 1 año y medio que había ingresado el día anterior y que no había sido recogida. Hasta esa hora, quedaba poco para comenzar el toque de queda. Fue en ese momento cuando María Victoria, decidió llevar a la niña a su hogar, dejar una nota a sus padres en la puerta del jardín y emprender camino a su casa sin nunca dejar de vestir su uniforme de educadora de párvulos.

Tras cruzar providencia y acercarse al puente del Arzobispo, María Victoria junto a la niña y su sobrina de 2 años, que también iba al jardín, se enfrentaron al primer contingente militar. “Ese uniforme me cuidó y me ayudó a cruzar la ciudad que estaba en una situación bastante caótica. Llegamos a mi casa y la niña se sintió muy a gusto con mi madre. Desde ese día la cuidamos y amamos por casi una semana”, recuerda.

Varios días después, los padres de la niña lograron establecer contacto y recoger a la pequeña en la casa de María Victoria. “Hoy pienso que en algún lugar de Chile debe existir una mujer de alrededor de 50 años, de iniciales PM, que debe saber que vivió el 11 de septiembre en la casa de una educadora de párvulos, cuyo nombre no debe recordar, con una familia que no conocía, pero donde se le cuidó y quiso mucho”, agrega.

Hoy, ese uniforme histórico y con tanto significado, forma parte fundamental de la exposición “50 años después. Golpe en la memoria” inaugurada en el Museo Histórico Nacional y que reúne 127 objetos, 150 documentos y 100 entrevistas con historias relacionadas al golpe de Estado y la dictadura militar, resultado de un trabajo colaborativo de más de 40 instituciones. “Queríamos relatos de cómo distintas personas vivieron el 11 se septiembre y nos pareció que el de María Victoria era muy significativo y potente, porque involucraba a niños, que es a quienes está dirigida esta muestra. Quisimos poner relatos de quienes a los que ese día les haya cambiado la vida”, dijo Macarena Ponce de León, directora del Museo Histórico Nacional.

La muestra estará disponible hasta marzo de 2024 de forma gratuita en el Museo Histórico Nacional, ubicado Plaza de Armas 951, Santiago Centro, de martes a domingo de 10:00 a 17:30 hrs.

La “oveja Nanai” de Integra enseña a niños y niñas importancia de conocer y explorar sus emociones

Está presente en todos los jardines infantiles y modalidades no convencionales de Fundación Integra del país. A través de experiencias educativas, la “oveja Nanai” acompaña a niños, niñas y equipos pedagógicos en el proceso de descubrir y comprender de forma lúdica qué son y cómo expresar las distintas emociones que experimentamos día a día; por ejemplo, el miedo, alegría o tristeza.

Así, se busca el desarrollo de competencias socioafectivas, las que nos permiten estar bien con nosotros mismos y relacionarnos e interactuar con otros de una forma saludable.

El Modelo de Educación Emocional de Fundación Integra se basa principalmente en el modelo de Competencias Emocionales del español y doctor en Ciencias de la Educación, Rafael Bisquerra, al cual se realizaron ajustes y revisiones por expertos nacionales, para que cumpliera con los lineamientos estratégicos de la institución.

Este modelo plantea cinco competencias centrales –conciencia emocional, regulación emocional, autoestima y autonomía emocional, compromiso social/ético y vínculos bientratantes– y 23 micro competencias adicionales. Acá, las familias y equipos educativos tienen un rol clave, ya que ellos, a través de diversas prácticas pedagógicas, permiten que niños y niñas se acerquen a ellas, las identifiquen y desarrollen aptitudes para canalizarlas de buena forma.

Es aquí donde emerge la “oveja Nanai”, que día a día recibe a los niños y niñas en salas cuna y jardines infantiles de Integra y los acompaña a vivir las emociones, a través de juegos sencillos, que tienen como objetivo, contener, consolar, ayudar a expresar y comprender sus propias emociones.

La directora ejecutiva de Fundación Integra, Nataly Rojas Seguel, indicó que “la implementación de este modelo es un paso clave de la fundación para responder a los retos que presenta la educación parvularia actualmente. Estamos en un contexto donde la pandemia aún nos presenta el desafío de reencontrarnos en el jardín infantil, reactivar los procesos de aprendizaje y potenciar las habilidades de niños y niñas”.

Y… ¿QUÉ SON LAS EMOCIONES?

Existen diversas definiciones para intentar explicar qué son las emociones, las que están marcadas por el contexto en que se consultan y aplican. En Fundación Integra, se determinó seguir lo señalado por el académico Rafael Bisquerra, quien las define como respuestas neurofisiológicas, que surgen a partir de la valoración que se hace de ciertos acontecimientos externos o internos, las cuales además forman parte indisoluble de la vida humana.

Si bien diversos investigadores e investigadoras coinciden en que las emociones pueden clasificarse como positivas o negativas, esto no implica necesariamente que alguna de ellas sea buena o mala. Entender este proceso, permite expandir nuestro lenguaje emocional, yendo así más allá de las emociones básicas y ampliando nuestro mundo de posibilidades afectivas.

“Aunque el Modelo de Educación Emocional describe diversas competencias a desarrollar en las y los párvulos, no debemos olvidar que los primeros destinatarios de la educación emocional deben ser las y los adultos. Este es un proceso que dura toda la vida, lo que compromete a los actores de las comunidades educativas, los que deben trabajar en conjunto para alcanzar el desarrollo integral y aprendizajes significativos en las y los párvulos”, cerró la directora ejecutiva de Fundación Integra.

La primera infancia es un momento clave en el desarrollo de los niños y niñas, donde se despliegan competencias que les permitirá desenvolverse a lo largo de toda su vida, incluyendo la construcción de su “biografía emocional”, la que se transformará en la base de su aprendizaje socioemocional.

Con 32 años de experiencia y más de 1.200 salas cuna y jardines infantiles gratuitos en todo el país, Fundación Integra trabaja para lograr el desarrollo integral, bienestar y aprendizajes significativos de niños y niñas, poniendo a su disposición espacios educativos diversos, estimulantes y de calidad.