Fundación Integra inaugura moderno jardín Infantil en Estación Central

Ubicado en la villa Patricio Mekis, en el límite entre las comunas de Estación Central, Pedro Aguirre Cerda y Cerrillos, la sala cuna y jardín infantil TaiTai hoy luce una infraestructura totalmente renovada que ofrece a los 76 niños y niñas matriculados salas de actividades amplias e iluminadas, patios revestidos en caucho reciclado con atractivos juegos y material educativo de alta calidad.

Este es uno de las ya 61 reposiciones completas de infraestructura realizadas desde 2018 en todo el país. A ello se suman las obras que se han ejecutado en más de 300 establecimientos con mejoras sustanciales, de ellos más de 90 han implicado inversiones superiores a los $150 millones en cada uno. El objetivo es cumplir con todos los requerimientos que exige la actual normativa para que el ministerio de Educación le otorgue el Reconocimiento Oficial, que le permitirá a partir de diciembre de 2022 seguir en funcionamiento.

La presidenta de Fundación Integra y Primera Dama, Cecilia Morel, destaca que durante este periodo de 2018 a 2022 el foco de la gestión de la institución ha estado en la calidad de la educación que imparten los equipos educativos en sus 1.250 jardines infantiles y salas cuna a lo largo de todo Chile, desde Visviri a Porvenir. “Nuestro gobierno señaló desde el comienzo que los niños estaban primero, y es por ello que hemos trabajado intensamente para asegurarnos que los establecimientos de Fundación Integra tengan la mejor infraestructura posible, los más modernos materiales educativos y también ir aumentando la cantidad de educadoras de párvulos. Solo este año estamos sumando 150 profesionales”, afirmó.

El nuevo establecimiento representó una inversión de casi $960 millones y destaca porque reconvirtió una zona que estaba muy deteriorada con terrenos baldíos que se habían convertido en basureros ilegales.  Los orígenes del jardín infantil Taitai se remontan a la década del 70, al igual que la gran mayoría de los establecimientos antiguos de la fundación, que nacieron primero como parte de la Fundación Nacional de Ayuda a la Comunidad (Funaco) y eran centros abiertos que entregaban atención asistencial a cargo de personal voluntario. A partir de 1990 con el cambio de Funaco a Integra comenzó a funcionar desde una mirada más pedagógica.

José Manuel Ready, director ejecutivo de Fundación Integra, destacó que a la fecha la institución tiene 530 establecimientos con Reconocimiento Oficial y espera terminar 2022 con mas de 700. “Esto ha sido posible gracias al trabajo de profesionales de la fundación en todo el país, en una labor que ha sido muy desafiante y que pese a la pandemia y los periodos de cuarentena no se ha detenido”, destacó. “Es necesario reconocer el compromiso de todas esas personas y de los equipos educativos que han debido trasladarse en muchos casos a instalaciones transitorias mientras se reconstruye su jardín”, agregó.

“Esto ha sido posible gracias al trabajo de profesionales de la fundación en todo el país, en una labor que ha sido muy desafiante y que pese a la pandemia y los periodos de cuarentena no se ha detenido”, dijo el director ejecutivo.

Respeto por el medio ambiente

La sala cuna y jardín infantil TaiTai, que significa caída de agua en Mapudungun, tiene desde sus orígenes un sello pedagógico orientado al cuidado del medio ambiente. Y la nueva construcción está en concordancia con ello.  El establecimiento se caracteriza por su sustentabilidad con sistemas: aero térmicos para su climatización; solar térmicos, que les permite contar con agua caliente todo el día; y fotovoltaicos con los 70 paneles solares que le suministran energía eléctrica y con los que, eventualmente, podría llegar a aportar al resto de la comunidad. En su construcción además se priorizó la utilización de materiales no plásticos. La estructura del jardín es completa de albañilería y los pavimentos exteriores de los patios son de caucho reciclado.

Retorno a salas cunas y jardines infantiles 2021

Este año el ingreso a la educación parvularia, sin duda será diferente a periodos anteriores, considerando que durante casi un año hemos vivido bajo los efectos de la pandemia por covid-19. El impacto que implica para el niño/a este retorno se relaciona, por una parte, con volver a adaptarse a una rutina conocida o nueva, al mismo tiempo que indica dejar atrás la cotidianidad que han estado experimentando durante todo el periodo de confinamiento y suspensión de actividades de jardines infantiles y salas cuna.

De acuerdo con Rodrigo Cordero, psicólogo del servicio de Fonoinfancia, de Fundación Integra, todos los años se viven procesos de adaptación, luego del receso que existe en el periodo de vacaciones, “sin embargo, la particularidad que tiene este ingreso, es precisamente el largo periodo que se ha suspendido la asistencia presencial a jardines infantiles y salas cunas, debido a la crisis sanitaria”, dice.

El tomar medidas para el regreso, permitirá que niños y niñas puedan prepararse para ese momento, y a los adultos poder observar qué se despierta en ellos/as con este proceso.

La afectación que pueda tener en niños y niñas este periodo, puede asociarse con diversos ámbitos del desarrollo, ya que ellos/as podrían manifestar reacciones en relación a la etapa en que se encuentren. “El mundo adulto tiene el desafío de prestar atención a dichas manifestaciones, para entender dónde se originan y así puedan acompañarlos/as. La idea es que ellos/as puedan verbalizar lo que sienten o experimentan”, explica.

Para evitar que los cambios de este periodo afecten las emociones, el desarrollo y el aprendizaje de los niños y niñas, el psicólogo experto en infancia indica que es importante regular ciertas expectativas, ya que todo periodo de adaptación implica que se afecten los ámbitos propios del desarrollo, como alimentación, sueño, motricidad, lenguaje, control de esfínter, entre otros, así como las emociones y el aprendizaje.

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“Pensar que se puede impedir que no les suceda nada a los niños/as, puede ser una demanda muy grande para padres, madres y cuidadores/as. La gran diferencia que podemos marcar es acompañar las afectaciones de los niños y niñas, para que puedan ser contenidas con respuestas sensibles y oportunas y favorecer el tránsito que implica un periodo de adaptación”, menciona.

Y agrega: “Cuando nos referimos a respuestas sensibles son las que atienden a las necesidades particulares del niño o niña, de sus intereses, de cómo vive, siente y entiende lo que sucede en su entorno. Mientras que las respuestas oportunas, son aquellas que son atendidas en el momento en que el adulto/a percibe que algo está sucediendo con el niño/a y no a posteriori”.

Medidas para el regreso

El retorno al jardín infantil o sala cuna es un hito importante dentro de la vida de niños y niñas, que en este escenario se ha visto altamente interferido por el contexto sanitario. El tomar medidas para el regreso, permitirá que niños y niñas puedan prepararse para ese momento, y a los adultos poder observar qué se despierta en ellos/as con este proceso.

“Por una parte, el proceso de adaptación no es único y exclusivo para los niños o niñas. Por ello, es importante que podamos visibilizar que también es un proceso para los adultos, quienes se pueden sentir afectados cuando su hijo o hija vuelva al jardín infantil o sala cuna. Esto mediará en el proceso de adaptación, pudiendo establecerse como una posible interferencia, al momento de considerar los diversos ámbitos, relativos al retorno al jardín infantil y sala cuna”, advierte Cordero.

Según Rodrigo Cordera, especialista en infancia, el tener una postura flexible dentro de este proceso también se convertirá en un aporte, entendiendo que el retomar una rutina que se ha dejado de lado por tanto tiempo, será un desafío.

Para el psicólogo de Foninfancia, el reconocer amorosamente qué es lo que le sucede al adulto con el periodo de adaptación, le permitirá identificar que es parte de su proceso y así determinar cómo hacerse cargo de aquello y no verlo, sin darse cuenta, como si fuese un problema de su hijo o hija. “De esta manera, podrá mirar, entender e interpretar lo que le suceda al niño o niña con esta etapa, pudiendo pensar en respuestas sensibles que los/as contengan y acompañen”, explica.

Y agrega: “El considerar que niños y niñas son los/as protagonistas de este proceso y que serán ellos y ellas quienes finalmente nos mostrarán qué van a ir necesitando, de qué manera y en qué momento, se puede considerar como las grandes pautas que orienten, dentro de este periodo, a padres, madres, cuidadores/as para acompañar a niños y niñas en la diversidad de requerimientos emocionales que pudiesen presentar”.

Para lograr este contexto, Cordero señala que se puede invitar a padres, madres y cuidadores/as a estar atentos a observar algo distinto o poco habitual en sus hijos o hijas. “Por ejemplo, si ven que ellos/as se encuentran irritables, deberíamos preguntarnos a qué se deberá esa irritabilidad, qué le puede estar afectando, qué es lo que puede estar comunicando, qué necesidad existe ahí. El hecho de detenerse a pensar en ello, permitirá tener una aproximación respetuosa y una respuesta sensible centrada en la singularidad de ese niño o niña”, indica.

Proceso de acompañamiento

Una manera de acompañar a los niños/as en esta transición es anticiparse al proceso de reingreso. Un punto fundamental es explicarles qué, cómo y cuándo sucederá, dejando espacios para que ellos y ellas puedan compartir y resolver las inquietudes que tengan y, de este modo, validar y contener lo que les pueda pasar con este proceso.

“Es en el ejercicio de anticipación, donde hay que comenzar a adaptar ciertas rutinas, como el horario de ir a dormir o de comer, que les permita tener una sintonía con el retorno al jardín infantil y sala cuna. Esto favorecerá que niños y niñas retomen ritmos y tiempos”, dice el psicólogo.

Según el especialista en infancia, el tener una postura flexible dentro de este proceso también se convertirá en un aporte, entendiendo que el retomar una rutina que se ha dejado de lado por tanto tiempo, será un desafío. “Por ejemplo, si el niño o niña desea ocupar un bolso o mochila para llevar sus cosas, distinto al usual, y es factible que se utilice, el flexibilizar y atender a esa demanda favorecerá la compañía que se pueda prestar en esta transición”, menciona.

Los espacios de conversación son otra forma de acompañar dicha transición. Cordero señala que es importante tener momentos en donde podamos hablar con los niños y niñas de lo que implica el retorno y no tan solo para acoger inquietudes, miedos o preocupaciones, sino también abordar desde otras perspectivas este proceso. “La idea es conversar con los niños y niñas respecto a cómo se imaginan lo que será volver a ese espacio, el encuentro con el equipo educativo, con sus amigos y amigas, cómo serán las actividades que realizarán y qué les gustaría aprender, pudiendo identificar junto a ellos/as los aspectos positivos del regreso”, menciona.

Por último, el psicólogo de Fonoinfancia señala otro aspecto relevante a considerar en este periodo que es la alianza que pueden establecer padres, madres, cuidadores/as con los equipos educativos de los jardines infantiles y sala cuna, para mirar conjuntamente la vivencia que está teniendo el niño/a en el retorno al jardín, fortaleciendo una comunicación que permita construir una relación de colaboración y reciprocidad con el jardín, “lo que sin duda, contribuirá al bienestar de niños y niñas y hará este proceso de adaptación más amable”, afirma.

Integra pertenece a la Red de Fundaciones de la Presidencia de la República. Con 30 años de experiencia, es la red más grande de salas cuna y jardines infantiles del país con más de 1.200 establecimientos gratuitos, a los que asisten más de 90 mil niños y niñas en todo Chile.

¿Cómo prepararse para el primer día de jardín infantil?

Hay una escena que se repite todos los años al llegar marzo en los jardines infantiles y salas cuna de todo el país: llantos, caras de tristeza y ansiedad. Para que los primeros días de los niños y las niñas no resulten traumáticos y sean un proceso natural de transición del núcleo familiar al jardín infantil conversamos con María Lidia Guzmán, coordinadora de Familia y Comunidad de la Dirección de Educación de Fundación Integra, quien nos entregó algunas recomendaciones para apoyar a los niños durante el proceso de adaptación y nos recordó que son los adultos los responsables de entregar herramientas de socialización afectiva.

“El ingreso a la sala cuna y jardín infantil es la primera conquista de un mundo diferente a la familia, extraño y ajeno, por lo que el niño requiere un especial apoyo, que considera extra paciencia. Los cambios importantes en la vida requieren tiempo de elaboración, y los adultos tenemos que respetarlos y acompañarlos”, aclara la profesional.

Prepare esos primeros días

Una manera de evitar el rechazo y disminuir la ansiedad y temores es planificar un acercamiento gradual al jardín infantil. “Como algunos autores dicen, es importante que el jardín “huela a madre”, es decir que sea familiar para el niño o niña. Esto es una invitación a que los apoderados y adultos responsables acompañen el primer día e incluso antes a conocer el jardín, recorrerlo e interactuar con el equipo educativo. Los padres y apoderados debieran, en la medida de lo posible, darse el tiempo de ir con los niños al jardín, mostrarle los nuevos espacios en que jugarán y presentarle a los adultos que los acompañarán, guiarán y cuidarán”, explica María Lidia.

Consejos para esos primeros días

♦ Visite el establecimiento con su hijo, recorra los patios y salas con él y explíquele con palabras simples -que será el lugar donde jugará y conocerá a sus nuevos amigos.

♦ En la primera visita al jardín infantil, preséntele al equipo educativo.

♦ Durante una semana antes del inicio del año parvulario, adapte los horarios y rutinas de alimentación y sueño del niño a los que se tendrá en el jardín infantil y sala cuna.

♦ Converse con el niño de lo que ocurrirá los primeros días de asistencia al jardín infantil, con énfasis en las experiencias positivas que vivirá.

♦ Permita que su hijo o hija lleve su juguete favorito y promueva que se lo presente a los adultos que los cuidarán.

♦ Al despedirse del niño, hágalo de manera natural y afectuosa, explíquele que se irá, pero que volverá a buscarlo. Nunca se esconda, ni salga arrancando

La comunicación es clave

Para que el proceso de adaptación se desarrolle con naturalidad es fundamental que exista una fluida comunicación entre el equipo educativo y la familia. Por esto, la profesional aconseja que los padres informen a las educadoras de los aspectos relevantes que les permitan conocer mejor y tratar con cercanía al niño, “tanto las educadoras de párvulos como las técnicos en educación parvularia están preparadas para apoyar a los niños y las niñas durante el proceso de adaptación”, asegura Maria Lidia. Por eso se recomienda mantener una comunicación fluida con el equipo educativo y pedir información sobre el comportamiento del niño al retirarlo, ya que algunos pequeños socializan fácilmente y se adaptan rápidamente a los nuevos espacios y a las personas, pero otros pueden necesitar más tiempo.

Lo importante es saber escuchar los mensajes que el niño envía y respetar sus tiempos, asegura la coordinadora de Familia de la Dirección de Educación de Fundación Integra, María Lidia Guzmán, y agrega que “el acompañamiento no solo es presencial. Una vez que el niño está en el hogar hay que preguntarle sobre su día en el jardín infantil y dejarlo que se explaye al relatar sus experiencias. Si el niño todavía no habla hay que observar si hay cambios en su comportamiento”.

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Despedidas y reencuentros

La separación, a veces, es un proceso más duro y complejo de vivir para los padres que para los niños. Al respecto, la profesional de Fundación Integra, reconoce que es natural que los padres tengan un sentimiento de culpabilidad o nerviosismo frente al primer día de jardín infantil o sala cuna de sus hijos, “lo recomendable siempre es mantener la calma, mostrando seguridad y confianza. La despedida debe ser un proceso natural y afectuoso, donde le explique que se irá, pero que volverá a buscarlo a una hora determinada. Nunca se esconda, ni salga arrancando”, afirma.

Un bastón emocional

Durante los procesos de adaptación, también es natural que los niños necesiten objetos afectivos que utilizan como un bastón emocional. “Permita que su hijo presente su pelota, muñeca o robot a otros adultos, de esta manera ellos se sentirán más seguros y confiados. Estos objetos transicionales (juguetes para los niños) forman un puente entre los padres y los primeros amigos”, explica María Lidia.

Integra pertenece a la Red de Fundaciones de la Presidencia de la República. Con 28 años de experiencia, cuenta con más de 1.230 salas cuna y jardines infantiles gratuitos a los que asisten más de 91 mil niños y niñas en todo Chile.