Buenas noticias para la articulación entre educación parvularia y primer ciclo básico

Uno de los problemas de calidad en los aprendizajes, que se arrastra desde hace décadas en nuestro país, dice relación con la articulación entre los niveles de transición de la Educación Parvularia y los dos primeros ciclos de Educación Básica. Debiendo ser un continuo en los principios educativos rectores, el enfoque curricular, la conformación de los ambientes humanos y físicos, y la progresión en los aprendizajes, lo cierto es que en la realidad hay un abismo entre ambos niveles que por lo general afecta el bienestar de los niños y niñas y sus avances educativos.

Hace unos días, la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc inició la etapa de consulta pública de la propuesta, que busca actualizar las Bases Curriculares desde 1° Básico a II Medio. Con este propósito, desde el 2022 se han llevado a cabo procesos de diagnóstico, revisión bibliográfica, comparación de currículos de otros países, y diversas consultas como las realizadas en el Congreso de Currículum que se organizó. A ello, se agregó desde el año pasado el trabajo en forma especial de lineamientos para mejorar la articulación para una transición educativa armónica de los párvulos desde este período al primer ciclo básico. Entre otras medidas, se convocó a una comisión de académicas de ambos niveles para discutir el tema y hacer propuestas para facilitar esta deseada articulación.

Parte de este trabajo preliminar se presenta junto con el documento de actualización para todo el nivel de Educación Básica y Media que se somete a la participación ciudadana para hacer los últimos ajustes antes que se presente a la revisión del Consejo Nacional de Educación.

En relación con la articulación de los primeros niveles educativos las noticias son positivas: Se recalca la importancia de la formación integral y “la preocupación por el ámbito personal, social y socioemocional”; un mayor protagonismo de los estudiantes en sus aprendizajes lo que implica entre otros, incentivar el: “juego, la investigación-experimentación y diálogo”.

Se señala abordar temáticas actuales como “la educación medioambiental, la educación ciudadana, innovaciones tecnológicas” y dar mayor énfasis de la educación artística y lo corporal, junto con fortalecer los aprendizajes basales de 1er ciclo básico en forma tridimensional (integrar conocimientos, habilidades y actitudes). Se presentan una serie de dimensiones y objetivos que deben trabajarse en forma transversal, y en forma inédita aparece el “desarrollo espiritual”, lo que responde a estudios actualizados en cuanto a tener una concepción holística del ser humano, para una mejor labor formativa.

Son muchas las incorporaciones que incluye la propuesta presentada; algunas podrían cuestionarse como todo instrumento curricular; pero en su conjunto constituye un conjunto de avances significativos como los que necesitaba desde hace tiempo Chile en la formación de las nuevas generaciones para constituir una sociedad mejor que lo que hemos hecho hasta el momento, situación que exigía una actualización curricular significativa. Esperamos que la consulta ciudadana apoye todo lo positivo que es mayoritario, y haga las observaciones necesarias para rectificar. La educación es tarea de todos.

María Victoria Peralta Espinosa, Presidenta de Fundación Integra, Premio Nacional de Educación 2019 y académica Universidad Central.

Presidenta de Fundación Integra lanza décimo libro de la serie “Historia de la educación infantil”

Con un conversatorio, a cargo de la subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos, la vicepresidenta ejecutiva (s) de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), Denise Arriagada y la vicepresidenta regional de la Organización Mundial para la Educación Preescolar para América Latina(Omep), Desirée López de Maturana, se presentó el décimo libro de la serie “Historia de la educación infantil”, que se titula “Los complejos tiempos de la Junta Nacional de Jardines Infantiles. Desde su creación hasta su refundación en la vuelta a la democracia (1970-1990)”, de María Victoria Peralta, presidenta de Fundación Integra.

Durante la actividad, que se llevó a cabo en el auditorio de la Universidad Central, María Victoria Peralta, Premio Nacional de Ciencias de la Educación y directora del Instituto Internacional de Educación Infantil de la Universidad Central, recordó los avances alcanzados en educación parvularia en las últimas décadas y el rol de Junji en estos logros

La subsecretaria de Educación Parvularia destacó la importancia de la historia y el contexto en la evolución de Junji y la construcción social de la niñez. Resaltó la rigurosidad en la documentación característica del trabajo de la Doctora Peralta, que permitió desarrollar un relato significativo de la historia reciente de la educación parvularia.

Durante la presentación del texto, Peralta enfatizó en la necesidad de conocer lo que ya se ha hecho, subrayando que “hay que leer historia, porque cada uno debe hacer historia en lo posible”. Destacó la importancia de mirar hacia el futuro con perspectiva histórica para evitar repetir errores y seguir poniendo los cimientos, “la historia establece una línea de base para poder seguir construyendo y no volver a repetir. Se aprende de lo que se ha hecho” señaló.

Además, reiteró que el libro muestra parte de lo ocurrido en la educación parvularia, y que es importante conocer el contexto de “un nivel educativo forma identidad y forma compromiso. Yo me tengo que sentir heredera de un legado maravilloso, de unas mujeres y algunos varones que hicieron cosas increíbles para que salieron las cosas adelante”, finalizó.

Cabe destacar, que en la actividad estuvieron presentes el director ejecutivo de Fundación Integra, Carlos González Rivas, y el rector de la Universidad Central, Santiago González, entre otras autoridades de la institución y del ámbito educativo.

Educación Parvularia Pública: un estándar que debemos cuidar

Este año la Educación Parvularia Pública se encuentra conmemorando 160 años, desde que en 1864 se iniciara en Santiago la primera Escuela de Párvulos, a cargo de una directora, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl especialista en el tema, y de dos maestras egresadas de la Escuela Normal de Preceptoras, por instancia del gobierno de la época. Esto fue renovador y transformador, pues permitió comenzar a sentar las bases de una perspectiva educativa en la manera de vincularse el mundo adulto con las niñas y niños de la primera infancia.

Con un largo camino recorrido y el compromiso de varias generaciones, hoy nuestra Educación Parvularia cuenta con una red de salas cunas, jardines infantiles y escuelas con calidad educativa, que permiten posicionarnos a nivel internacional, como referentes en Latinoamérica. También, con una institucionalidad que, a través de la Subsecretaría de Educación Parvularia, ha permitido generar lineamientos para avanzar hacia una mirada sistémica de los desafíos del nivel.

Los avances de la Educación Inicial en los diferentes aspectos de la calidad han permitido alcanzar un estándar que debemos cuidar y fortalecer, el que se traduce en espacios educativos de bienestar integral y desarrollo, donde niñas y niños son protagonistas y aprenden a través del juego, la exploración y el descubrimiento. El gran desafío es ver cómo avanzamos para que esto sea también para el resto del sistema educativo.

Ante la discusión del proyecto de Ley de Sala Cuna, es importante poner en el centro el bienestar, aprendizaje y derecho de las niñas y niños a acceder a una Educación Parvularia de calidad con todos los aspectos que ello involucra, sin que ello colisione con otros derechos relevantes. Así como hace 160 años se inició el camino para avanzar desde una manera de relacionarse desde lo asistencial a lo educativo, hoy debemos abordar los desafíos pensando en resguardar el estándar que hemos logrado construir, apuntando a un fortalecimiento integral de este primer nivel educativo.

¿Hay algo mejor en que el país pueda invertir? Como educadora, pienso que no.

 

María Victoria Peralta Espinosa,
Presidenta de Fundación Integra, Premio Nacional de Educación 2019 y
académica Universidad Central

Presidenta de Integra encabezó charla que revisó historia del sector parvulario y su aporte a la niñez

Un recorrido por la historia de la educación parvularia en nuestro país y sus aportes a la niñez, fue lo que ofreció la presidenta de Fundación Integra y Premio Nacional de Educación 2019, María Victoria Peralta, en la charla “Niñas y niños como sujetos de aprendizaje: El aporte de la educación parvularia chilena a su reconocimiento”, instancia que contó con la asistencia de trabajadoras/es de salas cuna, jardines infantiles y modalidades no convencionales, además de la subsecretaria (s) de Educación Parvularia, Paula Olavarría; y la vicepresidenta ejecutiva de Junji, Daniela Triviño.

A través de esta instancia, organizada por Fundación Integra, se buscó reconocer y valorar a quienes son parte de los equipos educativos como “agentes de cambios social“, capaces de transformar el mundo y de entregar educación pública de calidad, invitándonos a reflexionar respecto de la importancia de la educación parvularia y recordando la evolución de este nivel educativo y a quienes, con inmensa vocación, han trabajado por entregar aprendizajes significativos, bienestar y cuidados a niñas y niños en Chile.

En sus palabras de bienvenida, el director ejecutivo de Fundación Integra, Carlos González Rivas, expresó que “en el contexto del mes de la educación parvularia, quisimos transmitir la importancia de este sector en nuestro país y, a partir de esto, bajo el liderazgo de la presidenta de Fundación Integra, María Victoria Peralta, diseñamos esta actividad. Seguiremos construyendo estos espacios de diálogo para poder relevar la importancia de la educación parvularia para tener un país más inclusivo, justo y democrático”.

Por su parte, la presidenta de Integra indicó: “La historia nos enseña, entrega todo lo bueno que se ha hecho y todo con lo que hay que tener cuidado. La historia también nos dignifica como carrera, porque todas y todos somos herederas de ese trabajo de ya casi 160 años de la educación parvularia en nuestro país”.

“Quiero que, al repasar esta historia, se sientan orgullosas de esta lucha que muchas mujeres y también algunos varones han hecho para que los niños y niñas sean reconocidas como personas, sujetos, ciudadanos y, sobre todo, un niño maravilloso que confía en nosotros, al que le vamos a abrir un mundo. Nosotros tenemos que honrarlo y tributar nuestros mejores conocimientos, amores y saberes para que él sea ojalá el niño más feliz en esta etapa de la vida”, cerró la también directora del Instituto Internacional de Educación Infantil de la Universidad Central.

Con 33 años de experiencia y más de 1.200 salas cuna y jardines infantiles gratuitos en todo el país, Fundación Integra trabaja para lograr el desarrollo integral, bienestar y aprendizajes significativos de niños y niñas, poniendo a su disposición espacios educativos diversos, estimulantes y de calidad.

Cambio y Currículo

Con motivo de la realización del Congreso Pedagógico y Curricular convocado por el Mineduc en agosto con el apoyo de la oficina de OREALC/UNESCO, y, por tanto, la difusión del llamado a remirar nuestra sociedad, repensar sus avances, sus muchas necesidades y carencias y obtener los insumos para reconstruir los currículos educacionales de nuestro país, han surgido voces que este macro proceso no debería realizarse. Ello, sustentado en que hay problemas más urgentes que atender y que no hay diagnósticos sobre qué hacer.

En el ámbito de las ciencias sociales y considerando el paradigma de la complejidad, sabemos que la educación es uno de los grandes factores de mejoramiento de la sociedad (Michel Apple), a través de la formación de las nuevas generaciones y por ello, debemos estar siempre alertas a observarla y analizarla permanentemente. Se suma, considerar que la educación es un sistema, que no puede funcionar bien, si sólo se aborda alguno de los muchos factores que inciden en el todo.

Desde décadas, nuestros grandes pensadores e investigadores como el Dr. Claudio Naranjo, el Dr. Humberto Maturana, la Dra. Amanda Céspedes, el Dr. Abraham Magendzo (Curriculista y Premio Nacional de Educación), Gastón Soublette, sicólogos destacados como Felipe Lecannelier, entre otros profesionales, han estado haciendo el llamado que nuestra educación tiene serios problemas. “Es deshumanizante” expresaba el Dr. Naranjo, lo que se agudizó con la pandemia en los aspectos de salud mental, y con la pérdida de referentes valóricos e institucionales positivos.

¿Quién podría decir que no tenemos serios problemas de falta de ética, comunicación, respeto, responsabilidad, honestidad, cuidado de nuestros patrimonios naturales y culturales entre otros muchos aspectos? Francesco Tonucci, el gran pedagogo italiano que ha venido a Chile varias veces, nos hacía una gran pregunta: ¿Es posible hacer lo mismo de siempre, cuando todas las condiciones han cambiado?.

Todas estas situaciones y preguntas son las que se hacen cuando se reconstruyen los currículos educacionales, por ello, no podemos esperar a hacerlo. Claro que, si continuamos en la desconfianza, en la descalificación del otro por pensar distinto, no vamos a poder nunca avanzar en ser un país más humano, donde haya un ambiente de paz, bienestar, de mayor igualdad, de respeto a la diversidad, donde surja ese ser profundo de los chilenos que, en estos días de los Juegos Panamericanos, se ha asomado tímidamente por momentos.

¡Hagamos currículos para los complejos tiempos actuales, queridos compatriotas! Tenemos los especialistas, las experiencias, los aportes de muchos, ¡hagamos algo bueno por favor! Lo necesitamos todos, y en especial nuestros niños y niñas. No les podemos dejar este país en las condiciones de desencuentro en que permanentemente estamos. Humanicemos Chile nuevamente, como nos diría nuestra Gabriela maestra.

Estas palabras tienen más de 70 años, y ella decía, “el tiempo es ahora”. ¿Podremos aceptar este desafío? Como educadora siempre esperanzada en las capacidades del ser humano, pienso que sí. Espero que todos piensen así y aporten a ello.

María Victoria Peralta,
Premio Nacional de Ciencias de la Educación, presidenta de Fundación Integra
y académica de Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Central

Modalidades no convencionales: el desafío de entregar a la niñez los saberes del jardín infantil cuando no hay uno

Ante más de 150 trabajadoras y trabajadores de educación inicial, provenientes de todas las regiones del país, el pasado 06 de septiembre la educadora de párvulos Francisca Toledo realizó una exposición rodeada de pinturas de Vincent Van Gogh y usando una vestimenta inspirada en la obra del maestro neerlandés, con la que recorre la Isla de Chiloé interactuando con niñas, niños y sus familias. En esa oportunidad, la también educadora de párvulos Pamela Rebolledo mostró su labor pedagógica en el Hospital Herminda Martín de Chillán, capital de Ñuble.

Ambas profesionales de Fundación Integra, además de presentar dos de las 17 experiencias que dieron vida al seminario Comparte Educación 2023, tienen en común una característica muy especial: su trabajo se desarrolla de forma no tradicional. Mientras una, semanalmente, cambia el clásico jardín infantil por un vehículo cargado de material educativo, la otra se adapta diariamente a la realidad médica de las y los párvulos.

Tanto el Jardín Sobre Ruedas (JSR) y Mi Jardín al Hospital (MJAH), respectivamente, son algunas de las Modalidades no Convencionales de Fundación Integra, cuyo propósito es ampliar y diversificar la oferta educativa a niñas y niños que, por diversos motivos, no pueden acceder a un jardín infantil, respondiendo a los contextos sociales y geográficos existentes en el territorio con un programa que considera a las familias y un aprendizaje en ambientes lúdicos, afectuosos y seguros.

DIFERENTES CAMINOS PARA EDUCAR

La evolución de la civilización humana va de la mano con la búsqueda de formas para transmitir el conocimiento y educar a las nuevas generaciones. Con el correr de los años, esto generó el surgimiento de diversos formatos, sistemas y teorías –unas con mayor documentación y otras con escaso material de referencia–, que trataron de responder en su minuto a este desafío.

En el caso de la educación parvularia, tanto a nivel nacional e internacional, se pueden encontrar precedentes de los modelos de educación formal, como también de la llamada no formal las que, sin importar su origen, buscan el mismo objetivo: entregar educación. Ya sea en la antigua Grecia o la corriente occidental del siglo XVII, el camino ha sido diverso, aunque no exento de dudas.

En el número nueve de los “Cuadernos de Educación Inicial” (Ediciones Junji, 2018), María Victoria Peralta, presidenta de Fundación Integra y Premio Nacional de Educación 2019, consigna que a fines del siglo XIX se retomó el debate teórico sobre cómo definir y diferenciar a la educación formal de la informal, el que se profundizó durante el siglo XX. De hecho, en 1967, Philip H. Coombs, por entonces director del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco, marcó un hito al compartir durante la Conferencia Internacional de Crisis Mundial en Educación un texto que ya hacía referencia a la “educación no formal”.

En años posteriores, y en colaboración con otros expertos, Coombs definió con mayor precisión la educación formal, como un “sistema educativo altamente institucionalizado, cronológicamente graduado y jerárquicamente estructurado que se extiende desde los primeros años de la escuela primaria hasta los últimos años de la Universidad”, y no formal, señalando que se refiere a “toda actividad organizada, sistemática, educativa, realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizajes a subgrupos particulares de la población, tanto adultos como niños”.

Ya en la década de los 80, también logró categorizar el “proceso a lo largo de la vida, en el cual cada persona adquiere y acumula conocimientos, habilidades, actitudes y percepciones de las experiencias cotidianas y de la exposición al entorno –en el hogar, en el trabajo, en el juego– de los ejemplos y actitudes en la familia y de los amigos, de los viajes, leyendo diarios y libros, o escuchando radio y viendo películas o TV”, denominándolo educación informal.

El desarrollo de estos conceptos tiene un impacto que se extiende incluso a nuestros tiempos. Por ejemplo –y citando un caso local–, la Ley General de Educación de Chile (2009), consigna algunos de estos elementos, ya que hace referencia a la existencia de una enseñanza formal, no formal e informal.

VINCULÁNDOSE CON LAS COMUNIDADES

Durante sus 33 años de existencia, el desafío permanente de Fundación Integra ha sido entregar a lo largo del país educación parvularia de calidad y gratuita, relevando el protagonismo de niñas y niños en sus procesos de aprendizaje, considerándolos siempre como sujetos de derechos. Para cumplir con esto, en especial cuando por factores demográficos, densidad poblacional o geográficos no se cuenta con infraestructura permanente, se han generado diversas iniciativas innovadoras.

Por 25 años, los móviles del Jardín Sobre Ruedas de Integra han recorrido distintas localidades para acercar la educación parvularia a más niños y niñas. Desde hace 29 años, las Veranadas Pehuenche en La Araucanía se adaptan a las necesidades de niños, niñas y sus familias, para dar continuidad al proceso educativo con pertinencia cultural, aunque ya en décadas pasadas existían en el país programas que respondían a necesidades especiales de las comunidades.

Ya sean las aulas hospitalarias para niños escolares en Concepción (en los años 60), los jardines comunitarios –en zonas como Lo Hermida– (1970), el programa Padres e Hijos (1973), los Centros Comunitarios de Atención Preescolar (1980), la Educación Preescolar de Comunidad (1982) o los Jardines Estacionales Junji (1991), entre otros, los programas de educación parvularia no formal comparten el responder a necesidades educativas específicas de niños y niñas de manera flexible, apuntando a grupos específicos con un rol preponderante de las familias.

Francisca Toledo resalta –desde Chiloé– que el Jardín Sobre Ruedas le permitió descubrir que “sí se puede hacer educación de una forma distinta a lo tradicional y que funciona, que trasciende y deja huellas, tanto para niños y niñas como también para las familias. El equipo llega a ser un modelo y, de esa manera, también se fortalecen las competencias parentales para una crianza afectiva y respetuosa que todo niño y niña debe experimentar, generando espacios de cariño y amor”.

Una opinión similar tiene Pamela Rebolledo, quien es parte de la Modalidad no Convencional Mi Jardín al Hospital en la Región de Ñuble. Según su experiencia, con las y los párvulos que tienen un mayor tiempo de hospitalización, “los vínculos que se establecen son aún más significativos, nos convertimos en parte de su familia, los acompañamos en todo su proceso de hospitalización dando soporte en situaciones difíciles a niños, niñas, sus familias y también celebrando los logros tanto en los aprendizajes como en aquellos aspectos relacionados con su salud”.

En la Región Metropolitana, aún es posible apreciar el impacto que tiene en las comunidades la implementación de este tipo de iniciativas. A pesar de la oferta de educación formal que tiene la capital, hay zonas donde aún se requiere llevar al territorio la enseñanza parvularia. Uno de los encargados de esto es Alexis Catribil, técnico profesional en párvulos de Fundación Integra y parte del equipo del Jardín Infantil Sobre Ruedas de la zona Norponiente.

“Las diferencias de esta modalidad itinerante con el jardín infantil tradicional son varias. Funciona una vez a la semana en espacios que otorga la comunidad, los adultos significativos están en la sala, son parte del proceso educativo, son el modelo para los niños y niñas, además tienen que llevar estos aprendizajes al hogar. El equipo pedagógico, si bien está a cargo del jardín, también tiene otras funciones como conducir, transformar los espacios de acuerdo a los períodos, para la entrega de aprendizajes significativos”, señaló el profesional.

El desafío es permanente y va más allá del hecho de recibir diariamente a niños y niñas –tarea en sí misma ya compleja– en un recinto acondicionado para la experimentación y el juego. Hay ocasiones donde, tanto por factores demográficos o geográficos, es necesario responder de forma innovadora a la necesidad de entregar educación parvularia fuera de las paredes tradicionales, para lo cual la creatividad, vocación, recursos pedagógicos y materiales deben conjugarse para que niños y niñas reciban los saberes del jardín infantil donde, literalmente, no hay uno.

“Comparte Educación”: 11 años incentivando el intercambio de prácticas pedagógicas innovadoras

Para revisar las distintas exposiciones realizadas durante el Comparte Educación 2023, pueden hacer clic aquí

Durante tres días, cerca de 150 trabajadoras y trabajadores de Fundación Integra, llegaron desde todo Chile para participar del Seminario “Comparte Educación”, que por más de una década ha sido un espacio de encuentro y reconocimiento para socializar buenas prácticas pedagógicas e incentivar su transmisión a los equipos educativos a nivel nacional.

En esta edición, la undécima desde su inicio y que este año puso foco en que niñas y niños sean las y los protagonistas de sus aprendizajes, fueron 17 las exposiciones, en las cuales los equipos educativos –de salas cuna, jardines infantiles y modalidades no convencionales de todo el país– mostraron experiencias o estrategias que han implementado, donde niños y niñas desarrollan y ejercen su ciudadanía.

Carlos González Rivas, director ejecutivo (i) de Fundación Integra, destacó que “el Comparte Educación es el mayor espacio de encuentro entre trabajadoras y trabajadores de Integra y es una manera de reconocer la destacada labor que realizan y la entrega con que desempeñan sus labores. Si hoy están acá, es para reconocer su trabajo y también para motivarles a que sigamos, en conjunto, fortaleciendo la educación de acceso universal, gratuita y de calidad. Porque para lograr la educación de calidad que queremos, es fundamental contar con ustedes”.

CONVERSANDO DE EDUCACIÓN

Junto con las exposiciones de los equipos, el “Comparte Educación” contó también con la presencia de expertas que abordaron temáticas relacionadas al eje central del seminario.

Mónica Manhey Moreno, Doctora en Educación de la Universidad de Granada y Magíster en Educación con mención en Educación Parvularia, realizó la ponencia “Protagonismo de niños y niñas en sus aprendizajes”, seguida de un taller práctico donde las y los asistentes intercambiaron experiencias y conocimientos sobre el tema.

María Victoria Peralta Espinosa, presidenta de Fundación Integra y premio nacional de ciencias de la educación 2019, encabezó la ponencia titulada “Repensando y resintiendo la Educación Parvularia en Fundación Integra en tiempos complejos y esperanzadores”, acompañado posteriormente de una instancia de reflexión sobre la importancia de posicionar a niñas y niños como el foco principal en los procesos educativos.

En este sentido, la presidenta, quien además es doctora en Educación, magíster en Ciencias de la Educación y directora del Instituto Internacional de Educación Infantil de la Universidad Central, aseguró que “Chile ha sido uno de los países con niveles altos de educación parvularia, hemos exportado educación parvularia a muchos otros lugares, incluso países desarrollados, y esa característica deseamos potenciarla, especialmente en Fundación Integra. En nuestras manos tenemos lo mejor de nuestro país: los niños, las niñas y sus familias, por eso tenemos que entregar una educación mejor que incluso la que nosotros recibimos”.

Con 32 años de experiencia y más de 1.200 salas cuna y jardines infantiles gratuitos en todo el país, Fundación Integra trabaja para lograr el desarrollo integral, bienestar y aprendizajes significativos de niños y niñas, poniendo a su disposición espacios educativos diversos, estimulantes y de calidad.

50 años del golpe: memoria, democracia y futuro en la educación parvularia

En el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile, el Museo Histórico Nacional inauguró una exposición que reúne objetos patrimoniales, recuerdos, imágenes, sonidos, datos y documentos que brindan a los visitantes la oportunidad de adentrarse en la historia y convertirse en narradores de los hechos. Con un enfoque particular en la juventud, la exposición busca establecer que no es necesario haber sido testigo directo de los eventos para tener una perspectiva informada y una opinión sólida sobre lo sucedido.

La muestra surgió gracias a la colaboración de más de 40 instituciones y 100 entrevistas, entre las que se encuentra el aporte de María Victoria Peralta, presidenta de Fundación Integra, quien decidió donar y contar la historia tras el uniforme de educadora de párvulos que utilizó el día del golpe de estado.

“Ese uniforme me cuidó y me ayudó a cruzar la ciudad que estaba en una situación bastante caótica. Llegamos a mi casa y la niña se sintió muy a gusto con mi madre. Desde ese día la cuidamos y amamos por casi una semana”, María Victoria Peralta.

La historia se remonta a la mañana del 11 se septiembre de 1973, cuando la presidente de Integra y premio Nacional de Educación, María Victoria Peralta, era educadora de párvulos en el jardín infantil Montahue de Providencia. Era un día como cualquier otro, donde ella y sus compañeras, todas mujeres de alrededor de veinte años, tenían preparadas distintas actividades para jugar y aprender junto a los niños y niñas usuarios del establecimiento.

Con el paso de las horas y tras conocer detalles del golpe de Estado, la mayoría de los apoderados decidió a retirar antes a sus hijos e hijas y las educadoras comenzaron a regresar a sus hogares. Todos los niños/as pudieron regresar con sus familias, menos una.

Se trataba de una pequeña de 1 año y medio que había ingresado el día anterior y que no había sido recogida. Hasta esa hora, quedaba poco para comenzar el toque de queda. Fue en ese momento cuando María Victoria, decidió llevar a la niña a su hogar, dejar una nota a sus padres en la puerta del jardín y emprender camino a su casa sin nunca dejar de vestir su uniforme de educadora de párvulos.

Tras cruzar providencia y acercarse al puente del Arzobispo, María Victoria junto a la niña y su sobrina de 2 años, que también iba al jardín, se enfrentaron al primer contingente militar. “Ese uniforme me cuidó y me ayudó a cruzar la ciudad que estaba en una situación bastante caótica. Llegamos a mi casa y la niña se sintió muy a gusto con mi madre. Desde ese día la cuidamos y amamos por casi una semana”, recuerda.

Varios días después, los padres de la niña lograron establecer contacto y recoger a la pequeña en la casa de María Victoria. “Hoy pienso que en algún lugar de Chile debe existir una mujer de alrededor de 50 años, de iniciales PM, que debe saber que vivió el 11 de septiembre en la casa de una educadora de párvulos, cuyo nombre no debe recordar, con una familia que no conocía, pero donde se le cuidó y quiso mucho”, agrega.

Hoy, ese uniforme histórico y con tanto significado, forma parte fundamental de la exposición “50 años después. Golpe en la memoria” inaugurada en el Museo Histórico Nacional y que reúne 127 objetos, 150 documentos y 100 entrevistas con historias relacionadas al golpe de Estado y la dictadura militar, resultado de un trabajo colaborativo de más de 40 instituciones. “Queríamos relatos de cómo distintas personas vivieron el 11 se septiembre y nos pareció que el de María Victoria era muy significativo y potente, porque involucraba a niños, que es a quienes está dirigida esta muestra. Quisimos poner relatos de quienes a los que ese día les haya cambiado la vida”, dijo Macarena Ponce de León, directora del Museo Histórico Nacional.

La muestra estará disponible hasta marzo de 2024 de forma gratuita en el Museo Histórico Nacional, ubicado Plaza de Armas 951, Santiago Centro, de martes a domingo de 10:00 a 17:30 hrs.

Seminario de Fundación Integra y Universidad Central llamó a “repensar” la educación parvularia

Con un llamado a reflexionar en comunidad sobre los desafíos que la educación parvularia debe sortear en momentos como los actuales, Fundación Integra y la Universidad Central realizaron el seminario “Repensando la Educación Parvularia en tiempos complejos y esperanzadores, donde se dieron cita en el aula magna “Fundadores” –del Centro de Extensión de la casa de estudios– autoridades, representantes de la academia y profesionales vinculados a la educación inicial.

El encuentro inició con las palabras del rector de la Universidad Central, Santiago González Larraín, además de la subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos Serrano, quienes resaltaron en sus respectivas intervenciones la importancia del trabajo conjunto de la academia y el mundo público, el impacto de la educación parvularia en el desarrollo de niños y niñas, la importancia de poner a las y los párvulos en el centro de las políticas públicas, junto con entender la evolución de los procesos educativos.

A continuación, la directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de Unesco Chile, Claudia Uribe Salazar, destacó la importancia de realizar un “nuevo pacto social” en materia educacional, resaltando, por ejemplo, que en el mundo conviven diversas perspectivas en cuanto a cómo llevar adelante políticas educativas para la primera infancia, las que ameritan ser analizadas.

Posteriormente, un panel conformado por Nancy Zamorano, académica de la Universidad Católica de Valparaíso, Felipe Lecannelier, Doctor en psicología y miembro del directorio de Fundación Integra, además de Loredana Ayala, educadora de párvulos y presidenta de la Organización Mundial de Educación Parvularia (OMEP-Chile), analizó el aporte de las ciencias a la reformulación de una educación más humana y sostenible, resaltando, respectivamente, las reflexiones realizadas por Humberto Maturana y las neurociencias en esta materia, la importancia de considerar la salud mental de niños y niñas; junto con el aporte de OMEP para un desarrollo más sostenible.

La presidenta de Fundación Integra, académica de la Universidad Central y Premio Nacional de Educación 2019, María Victoria Peralta, valoró la variedad de visiones y experiencias que se dieron cita en este seminario, ya que “no podemos quedarnos con la misma educación en general, y con la educación parvularia en particular, que hemos hecho. Ha cambiado todo, los contextos ambientales, sociales, naturales, hemos cambiado las personas, por lo tanto, si queremos construir una nueva educación para Chile, es vital hacer esto: juntarnos, reflexionar y después actuar”.

La subsecretaria de Educación Parvularia, Claudia Lagos, resaltó que encuentros como este permiten “visibilizar las temáticas asociadas a la educación de niños y niñas en un contexto de responsabilidad que es pública y compartida, es decir, distintos actores pensando cuáles son los desafíos y las líneas por las que tenemos que avanzar para mejorar y fortalecer las oportunidades de aprendizaje, desarrollo y bienestar de las y los párvulos”.

Junto a ello, la directora ejecutiva de Fundación Integra, Nataly Rojas Seguel, recordó que la Carta de Navegación 2022-2026 de la institución –nacida un diálogo participativo–, permitiría por ejemplo responder al llamado que realiza Unesco: “Uno de nuestros ejes principales es transitar hacia el cambio de paradigma educativo, así como seguir promoviendo los derechos y bienestar de niños y niñas, avanzando en una educación integral, contextualizada, que responda a sus necesidades y permita avanzar en la construcción de una nueva comprensión de la niñez, fortaleciendo su rol como sujetos de derecho y como agentes activos de su aprendizaje. Sujetos que, tanto en el presente como en el futuro, son las y los protagonistas de los cambios que debemos instalar”.

María Victoria Peralta, quien también es directora del Instituto Internacional de Educación Infantil de la Universidad Central, cerró el seminario “Repensando la Educación Parvularia en tiempos complejos y esperanzadores”, con una exposición que convocó a las y los asistentes a integrar los distintos saberes y haceres existentes para buscar una educación más humanista y sostenible.

Finalmente, el rector de la Universidad Central, Santiago González Larraín, señaló que “nosotros como universidad creemos en la importancia y valoramos la educación inicial. Es fundamental para el desarrollo del país que nuestros niños puedan acceder, lo más tempranamente posible, a la educación. Aquí hay una gran oportunidad y nosotros, por supuesto, vamos a apoyar eso”.

Este seminario, contó con el patrocinio de Unesco, la Subsecretaría de Educación Parvularia y la Organización Mundial de Educación Parvularia, OMEP – Chile.

Para revisar material adicional del seminario y de las/los expositores ingresa aquí

Con 32 años de experiencia y más de 1.200 salas cuna y jardines infantiles gratuitos en todo el país, Fundación Integra trabaja para lograr el desarrollo integral, bienestar y aprendizajes significativos de niños y niñas, poniendo a su disposición espacios educativos diversos, estimulantes y de calidad.

El uso de pantallas con niños y niñas de la primera infancia

Uno de los temas más recurrentes en educación es todo lo referido al uso de pantallas, en especial celulares o tablets por niños y niñas. UNICEF, ha sido una de las instituciones internacionales que más se ha dedicado a dar la alerta al respecto, en especial en la primera infancia y más aún, con el segmento de que va desde los primeros meses a los 3 años por ser una etapa muy delicada en cuanto a las influencias que realizan.

Algunas de las orientaciones entregadas por el organismo internacional, señalan que los padres centran su preocupación en el contenido de lo que están viendo, pero el riesgo, según advierten, va más allá de ello. Para empezar, predispone al sedentarismos en una etapa en la que debieran estar relacionándose socialmente, explorando, jugando y moviéndose para ejercitar su desarrollo motor.

A ello se agrega que las pantallas emiten una luz de onda corta que puede llegar a dañar la retina de manera irreversible, ya que su cristalino se encuentra en pleno desarrollo y no son capaces de filtrar la luz adecuadamente.  Consecuencia de ello, vemos como ha aumentado considerablemente los casos de miopía en el mundo.

Está también la peligrosa sobreestimulación que recibe el cerebro, dificultando con ello conciliar el sueño, y si esta actividad además supera las siete horas al día, ocasiona bajos niveles de sustancia blanca en el cerebro, clave para el desarrollo cognitivo y el lenguaje en la infancia.

Es lamentable lo que se observa día a día en las casas, medios de transporte e incluso en los parques y lugares al aire libre; muchas familias o cuidadores en vez de aprovechar esos momentos para regalonear con los niños/as, jugar con ellos, hablarles, cantarles, mostrarles el mundo, en especial la naturaleza y su diversidad, sólo ‘descansan’ en estos medios, ocasionando un peligroso silencio e inmovilidad en los bebés e incipientes ‘deambuladores’.

Así no pueden conocer del todo sus posibilidades motoras, ni lo que le ofrece concretamente su contexto familiar, social y natural, lo que es el aprendizaje más crucial de esta etapa.

Recordemos que “el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos” que se discute constitucionalmente, comprende importantes responsabilidades. Ojalá asumamos todo lo que implica, entre ellos, el amor y cuidado presencial de sus progenitores en los primeros años de vida, algo que es irremplazable.

María Victoria Peralta,
Premio Nacional de Ciencias de la Educación, presidenta de Fundación Integra
y académica de Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Central